El fondo de emergencia no es inversión agresiva: es liquidez que evita que un contratiempo termine en tarjeta revolving o préstamo caro.
Una referencia común es 3–6 meses de gastos esenciales; el número exacto depende de estabilidad laboral y redes familiares.
Empieza con un objetivo mínimo alcanzable en 90 días; el hábito importa más que el monto heroico del día uno.
Calcular gasto esencial
Separa gastos fijos (vivienda, servicios, alimentación base, transporte mínimo) de discrecionales.
Usa tres meses de datos reales, no la «idea» de lo que gastas.
Si hay dependientes, incorpora copagos y seguros básicos.
Dónde guardarlo
Prioriza liquidez inmediata y bajo riesgo; evita volatilidad si el dinero puede salir mañana.
Separar cuenta «emergencia» reduce la tentación de mezclar con ocio.
Si usas dos instrumentos, define reglas claras de cuándo tocar cada uno.
Construcción mensual
Automatiza transferencia el día que cobras, aunque sea un monto modesto.
Bonifica con ventas ocasionales o bonos solo cuando el colchón aún no alcanza el mínimo pactado.
Revisa el objetivo anualmente si cambia tu arriendo o tu núcleo familiar.
Cuándo usarlo y reponer
Usa el fondo para ingreso interrumpido o gasto imprevisto necesario, no para upgrades discrecionales.
Después del evento, plan de reposición antes de nuevos gastos opcionales.
Si cycles repetidos vacían el fondo, revisa presupuesto estructural, no solo el colchón.
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